domingo, 25 de julio de 2010

Cine foro

Santo Tomás Moro, Un Hombre para la Eternidad
Este sábado 17 de julio tuvimos un cineforo en el cual vimos la Película de Santo Tomás Moro, Un Hombre para la Eternidad.
Todos hemos aprendido muchas cosas de la vida de este gran Santo, casado y con hijos. Lo que más destacamos fue su firmeza de caracter; ante las presiones ejercidas por el rey Enrique VIII y todos sus amigos y familiares para que firmara el juramento que reconocía al rey como jefe de la Iglesia en Inglaterra y además anulaba el matrimonio válido del rey con Catalina de Aragón, pues el Santo no cedió... Creo que es un ejemplo para todos los jóvenes de hoy, cuántas veces aceptamos o hacemos cosas que no están bien... y todo por no quedar mal ante los amigos o ante las personas que 'nos quiere'... ¡ojala que el ejemplo de Santo Tomás Moro nos ayude a ser valientes y a no ceder a lo que no podemos ceder y que el Santo nos ayude también a valorar el precio de nuestra alma para no arriesgar su salvación eterna por los goces efimeros de la tierra. Para finalizar les dejo un episodio precioso de la vida de Santo Tomás Moro según se lee en su biografía:
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Firmeza de caracter
Año 1535. El consejo de los lores y otros grandes se ha reunido en pleno en uno de las magníficas salas del palacio Lambeth a orillas del Támesis. Tomás Moro va a ser juzgado. Se tiene interés en salvar a aquel gran hombre, que rehusa prestar un juramento que reprueba su conciencia. El Gran Canciller le habla de esta manera:
- Sir Tomás, un último ruego. Por favor, ablandad vuestro corazón. El rey os estima; no ha olvidado vuestros servicios. Pero le duele enormemente vuestra testarudez y obstinación. Consiente en que, por última vez, exijamos de vos un juramento que salvará vuestra vida y que, por otra parte tenéis obligación de prestar. Las leyes del reino y la misma ley divina lo exige así.
- Lo siento, respondió Tomás Moro, pero no estoy de acuerdo con lo que el Canciller dice acerca de mi juramento y la ley divina. Hace tiempo que yo presté juramento de fidelidad al rey y al Estatuto, y, como no lo he retractado, no veo la necesidad de tener que renovarlo.
- Han cambiado los tiempos, interpuso violentamente Cronner, a nuevos ordenamientos nuevos juramentos.
- concedido que hayan cambiado los tiempos. Pero ¿ha cambiado la ley divina?
- De manera, Sir Tomás, que perseveráis en vuestra culpable obstinación? ¿No juráis?
- No milord, no llaméis obstinación a lo que es imperativo de la conciencia. Si juro, me condeno eternamente. Puedo jurar la sinceridad de este sentimiento.
- Sir Tomás, intervino Fitz James, mirad por vos. Me apena el veros tan obstinado. Preferiría perder un hijo mío a veros rehusar este juramento. Conservad vuestra existencia; la merece la patria, la sociedad, la familia.
- Señores, dijo entonces Tomás Moro, notando el sentimiento de simpatía hacia él en toda la asamblea, menos en Cronner, que le odiaba; yo os agradezco esta demostración de afecto, pero repito que no puedo jurar. Ignoro la pena que por ello me espera; pero sea la que fuere, no puedo evitarla a costa de la salvación de mi alma.
El gran Canciller se levantó entonces en pie y vuelto a la asamblea dijo:
- Perdemos el tiempo. Dese lectura al acta de acusación, y vuelto luego a Tomás Moro: ¿Tenéis, señor, algo que responder a tantas acusaciones? Reconoced que habéis ofendido al rey. Tened valor de confesar vuestro yerro, sabed que su majestad está deseoso de perdonaros si volvéis sobre vuestros pasos y nosotros os prometemos conseguir no solo el perdón sino también muchos favores.
- Gracias de nuevo, señores, por ese interés que mostráis por mí. Pero yo he decidido vivir y morir sin ofender a Dios. En cuanto a la acusación que se ha leído en contra mía, declaro que toda ella está amasada con embustes y engaños, es hija de un odio tremendo, lo voy a demostrar.
Se le concedió sentarse sobre una silla y fue rebatiendo una por una todas las acusaciones. Pero inútil. Lo que se quería de él era el juramento. Y cuando hubo terminado de hablar, Andely preguntó:
- ¿No tiene más que decir, Sir Tom´?
- No milord.
-¿Cuál es, pues, vuestra última palabra?
- Esta: no puedo jurar, no debo jurara… y no juro.

lunes, 12 de julio de 2010

PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

A partir del martes 13 de julio, el JUM de Bogotá,  nos estaremos reuniendo cada semana para hacer la preparación para consagrarnos a la Santísima Virgen; esta consagración es algo de vital importancia para los jovenes del JUM dado que estamos llamados a ser hijos de María y esta cosagración es uno de los medios más eficaces para vivir esta filiación mariana. Invitamos pues a todos los jovenes que deseen acompañarnos a que asistan a estas reuniones en las que se explicará en qué consiste la consagración total a María y la preparación que debemos tener antes de este acto tan importante en nuestras vidas. Las reuniones serán todos los martes a las 7'00 de la noche en la sala de reuniones del JUM en Bogotá, Cra. 20 N° 39B-15.

¡Animate a Venir!